
Acabo de despedir a mi familia. Mi mamá, mis dos hijos, Lola y Gaby, mi hermano y su esposa, y mis dos sobrinos. Se dirigen rumbo a Disney por dos semanas. No se si llorar o reír, jajajaja. Llorar por que me van a hacer falta, y es la primera experiencia en Disney de mis hijos y me habría gustado compartirla con ellos, pero “no hay chavos pa tanta gente”, yo por lo menos ya he ido varias veces, ellos no.
Reír, porque serán dos semanas de completa paz, sin peleas ni berrinches y sin el mal humor que le da a veces a mi madrecita querida. Sé que la van a pasar bien. Gracias a Dios, ya mis hermanos y mami toleran las constantes peleas de mis hijos. Pobre de Mickey y Minie que aun no los conocen, espero no me demanden por daños emocionales.
Espero que mis hijos no se den cuenta que en ves de un Mickey y una Minie, hay, como mínimo, veinte de ellos en cada parque. Mal humorados estudiantes de intercambio que les toca ir a trabajar a los parques, con esos disfraces que me da la impresión de que son más que un sauna lleno de pelos y ropa.
Me tocó trabajar en uno de esos parques y me iba a “ca&^&&” de la risa cuando descubrí la gran verdad. Pues si, hasta yo me creía que mickye y Minie trabajaban tiempo extra para hacer feliz a miles de niños. Que burrada ¿no?.
Nada, siempre queda la preocupación de no poder viajar con ellos en esta ocasión, pero desde ya comienzo a orar a mi buen Dios para que los proteja y los cuide. Soy feliz por ellos que vivirán una de las experiencias mas deseadas por casi todos los niños del planeta tierra. Si creo que hasta los extraterrestres se han dado su vueltecita para disfrutar de ellos.
Sobreviviré estas dos semanas, con episodios de tristeza y alegría.
Ya me tocará a mi el desquite en julio, solita, en alguna isla paradisíaca, buena bonita y barata.